JORGE MONCADA
Debo reconocer que la relación
entre la literatura y yo no ha sido las más cercana, ni la más estrecha, pero
de algo estoy seguro siempre estuvo inmersa en cada una de las actividades que
desarrollaba en ese entonces y puedo decir que en un contexto si se quiere
empírico la literatura potencializaba cada una de mis alucinantes y locas
aventuras que todo niño puede tener. O díganme si a la hora de escribirle una
frase a la niña de la infancia que te gusta no le saca a uno el literato que
llevamos dentro, porque ahí es donde uno
potencializa la imaginación y sin darse cuenta estas escribiendo los mejores
mensajes que nunca nadie antes ha escrito, ahora bien quien no ha experimentado
esa fantasía de niño a la hora de imaginarse mundos paralelos dentro de una
caja de cartón, porque era para mí
la más grande aventura y hay estaba cada
tarde después del colegio imaginando en que se iba a convertir esa fría caja.
Entonces me di cuenta que no
necesite de muchos libros para poder experimentar esas sensaciones que la
literatura otorgaba.
Hoy en día y tal vez por un tema
académico tuve la oportunidad de reencontrarme con esas sensaciones pero esta
vez a través de los libros, un poco más formal pero siempre con la convicción
de que aún podría seguir fantaseando como lo hacía hace unos años.
Por esto elogio a la literatura
por darnos la capacidad de darle sentido a lo que hacemos y no caer en el
abismo de la formalidad que el mundo rutinario nos ofrece en cada
amanecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario